Expo Empleo, 66 mil jóvenes se presentaron en el primer día para buscar trabajo o cambiar el que ya tienen

A diferencia de otros años, esta vez las filas para entrar a La Rural fueron mucho más cortas y, en gran parte del día, inexistentes. Menos mal: la lluvia en la Ciudad no daba tregua. La expectativa era mucha entre los 66 mil jóvenes que según los organizadores fueron a la primera jornada de Expo Empleo. La muestra arrancó este viernes a las 8 y se extendió hasta las 20. Este sábado tendrá un horario similar y se espera aún más gente.

Adentro, los asistentes se repartían entre los que buscaban empleo y los que querían asesoramiento. Entre los primeros, estaban los que eran seleccionados a través de métodos más tradicionales en los stands, previo acceso a su CV a través del código QR de sus credenciales. “Tomamos de 18 a 22 años nada más”, aclaró la seleccionadora de uno de esos stands. “¡Ah! Ya me pasé, tengo 24”, respondió con desazón una joven, y se fue. Aunque la Expo Empleo incluye a jóvenes de hasta 35 años, en algunos puestos esa franja se podía reducir considerablemente.

Al lado, una decena de jóvenes esperaban para tomarse una foto gratuita para el CV, con luz profesional y fondo blanco inmaculado. Y, a apenas unos metros, estaban los entrevistados en formatos más novedosos que una entrevista, como la prueba de habilidades, en la que para postularse había que enfrentarse a desafíos como, por ejemplo, elaborar bollos de pizza en una hora.

Otro método nuevo que cosechó gran parte de los candidatos fue el llamado Pitch de Empleo, una entrevista laboral en una cabina en la que los postulantes tenían apenas 60 segundos para decirles a las empresas por qué debían contratarlos.

Pero sin dudas uno de los formatos que más llamaron la atención fue el de las Salas de Escape, donde los postulantes debían encontrar la forma de huir de un lugar trabajando en equipo. Del otro lado del vidrio espejado, los seleccionadores evaluaban cómo eran las capacidades de liderazgo, creatividad y proactividad de los candidatos. Entre las salas había un gimnasio, una cocina, un taller mecánico y una habitación de hotel.

También estuvieron los que, aunque no buscaran trabajo en la Expo, querían asesorarse para conseguir uno, para cambiarlo o, directamente, para encontrar un nuevo rumbo laboral. Para ellos hubo espacios de asesorías en armado de currículums y entrenamiento en entrevistas. También, masterclasses, charlas introductorias a determinado campo de estudio o trabajo, en disciplinas con alta demanda laboral. Se dieron en un auditorio silencioso: los oradores frente al escenario se escuchaban a través de auriculares que eran entregados al llegar a ese sector. De esa manera, las voces eran escuchadas sólo por los interesados y no por el público que estaba en otros stands.

Aunque todavía restaba una jornada de Expo, sus organizadores ya tenían algunas estadísticas sobre las primeras horas, algunas de ellas preocupantes: 15% de los inscriptos son abogados, pero la oferta para estos profesionales en la feria es de apenas 0,14%. A la inversa, un 22% de los empleos ofrecidos allí son gastronómicos -bartenders, baristas, cocineros pasteleros y panaderos-, pero hasta este mediodía había sólo 18 postulantes que cumplían con los requisitos para ocupar uno de esos puestos.

A su vez, mientras que un 20% de los puestos ofrecidos son para programación, sólo el 1,78% de los jóvenes que se postulan llega a la entrevista. Son casos que ilustran el desajuste entre la oferta y la demanda en el mercado laboral. Ese desfasaje fue el que dejó un sabor amargo en la edición pasada de la Expo: aquella vez se anunció la creación de 20.000 puestos de trabajo, pero se concretaron menos de 5.000.