¿Cómo cayó en Boca el empate de River?

«Nosotros tenemos que seguir igual, esto no nos tiene que desviar el foco. Pero llegamos a la última fecha como queríamos. O mejor…». La frase del sábado a la noche, post empate de River ante Defensa, mostró las primeras sensaciones de un plantel que arrancó el domingo, previo al viaje a Venezuela para jugar por la Copa, con otra esperanza. Es cierto que no depende de sí mismo para ser campeón del torneo, pero también es verdad que, teniendo en cuenta el panorama previo a esta fecha, superó el objetivo: Boca no sólo llega con chances de forzar un desempate en la última sino también con posibilidades de arrebatarle el título a su clásico rival.

Esa ilusión, que se alimentó con el triunfo en Santa Fe y se terminó de consolidar en el Monumental, es lo que potenció las ilusiones de un equipo que sabe que ahora el escenario le puede hacer un guiño con mayor facilidad: ya no es un triunfo ante Gimnasia y esperar que River pierda en Tucumán. Ahora, hay muchas más variantes, para estirar la definición a una súper final o, en el mejor de los casos, vestir a la Bombonera de una fiesta inolvidable. «Obviamente uno siempre quiere más, pero si nos decían hace dos fechas que íbamos a llegar así, firmábamos», fue otra de las reflexiones del nuevo contexto.

Como fuere, el plantel de Boca vivió el partido de River de distintas maneras. Y algunos, como Miguel Russo, cambiaron los hábitos de los últimos tiempos a la hora de observarlo, quizás buscando alguna otra señal del destino que finalmente llegó. El DT, artífice del cambio del equipo para la goleada ante Colón, ahora guardará a varias de sus figuras en el debut de la Copa ante Caracas pensando en la definición del torneo. Algo que ya estaba en su cabeza, pero que necesitaba que los resultados lo terminaran de justificar. Y vaya si la última fecha le dio ese pie…

«Estamos como al comienzo de año, recuperamos lo que perdimos con Independiente». Otra parte del análisis de remonta también a la fecha 17, cuando Boca, en el debut de Miguel en el banco, empató con el Rojo y le permitió a River sacar tres puntos de diferencia. Hasta ese momento, el Millo llegaba uno arriba,como ahora, por lo cual la tabla también se remonta al punto de largada en este 2020. Es cierto que ahora ya no hay ni el más mínimo margen de error, porque no quedan seis fechas por delante, sino una, pero es algo que Boca vino sobrellevando bien en todo este tiempo: de hecho, a partir de ahí, ganó todo lo que jugó.

Esa racha, sin dudas, también fortalece la mentalidad para la última fecha. Más allá de quién tiene el escenario más accesible, Boca siente que llega más fuerte que nunca. Y River, con otra sensaciones. Un combo que puede seguir alimentando el final de esta historia…