Andrada y el día que el Templo le sostuvo la mandíbula

La jugada duele de solo mirarla. Ocurrió el 29/9/2018 en la Bombonera, por la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores. Eigidio, lateral de Cruzeiro, desbordó por la izquierda y lanzó un centro llovido al área en busca de un cabezazo salvador de Dedé, una mole de 1,92 metro. El defensor brasileño le pasó literalmente por encima a Magallán y e intentó cabecear al arco, pero en el medio encontró la cabeza de Andrada, que pese a la recomendación de los médicos, pidió no salir. Dos años y medio después, Sabandija contó cómo hizo para mantenerse en pie.

Aquella tremenda fractura del maxilar inferior obligó al arquero a alejarse del arco durante casi dos meses. En el momento, sin embargo, sintió que sólo se había tratado de un corte en el labio. Y si bien quedó tendido en el piso, no quiso saber nada con dejar la cancha. Atravesaba su mejor momento desde su llegada a Boca y quería continuar sí o sí.

«Si seguí, fue por la adrenalina que genera la hinchada de Boca. Cuando uno está ahí adentro (por la Bombonera) no siente dolor, se le pasa todo. Yo pensé que me había lastimado los labios, nada más. Pero cuando llegué al vestuario y me miré al espejo, sentí que se me había quebrado la mandíbula porque tenía un diente por allá atrás y el otro por acá adelante, je. Por suerte salió todo bien y ojalá no me vuelva a pasar», respondió Andrada.