¿Qué pasó con los miles de autos secuestrados por violar la cuarentena?

El presidente de una papelera, un señor de origen chino, se subió a su Volkswagen Passat e intentó llegar desde su casa en Chacarita hasta su fábrica de Pilar, aunque debía estar encerrado en su hogar porque acababa de regresar de Brasil. Fue el 30 de marzo, a pocos días de instaurada la cuarentena por el coronavirus​. En su caso, la fiscal federal Alejandra Mángano pidió el decomiso del vehículo.

A un hombre no se le ocurrió mejor idea para seguir con sus planes de mudanza que meter todos los muebles dentro de una ambulancia, pero fue descubierto en el peaje. Ahora tendrá que esperar a que se levante la feria judicial para recuperarla y también deberá darle explicaciones al juez federal de Morón Néstor Barral, a cargo de la causa penal contra por violar el aislamiento.

Una mujer, fumadora empedernida, no soportó la abstinencia y salió de recorrida con su destartalado auto por una humilde barriada de Campana para encontrar algún quiosco abierto. Sólo logró que el juez Adrián González Charvay le devolviera el coche porque era su único medio de subsistencia: con él repartía huevos en su zona.

Durante la tercera semana del aislamiento social, preventivo y obligatorio, una mujer policía demoró a un abogado que se paseaba con un Mercedes Benz cupé por Devoto. El hombre se enfureció cuando se le hizo notar que su domicilio era en Haedo. Terminó con una causa penal en el juzgado federal de Julián Ercolini y debió pagar una abultada multa para recuperar su auto de alta gama.

Cuando el COVID-19 pase a ser un mal recuerdo, en la Justicia Federal de Capital y del interior del país aún permanecerán las cicatrices de lo que fue un 2020 de locura con miles de causas abiertas por violar el artículo 205 del Código Penal, que señala: «Será reprimido con prisión de seis meses a dos años, el que violare las medidas adoptadas por las autoridades competentes, para impedir la introducción o propagación de una epidemia«.

Y uno de los temas más engorrosos de estos tiempos judiciales fueron y aún son- aunque en menor medida- los miles de vehículos (autos y motos sobre todo, pero también bicicletas, camiones y hasta micros) secuestrados porque sus dueños los usaron para violar la cuarentena. ¿Qué pasó con todos esos vehículos? La pregunta no tiene una sola respuesta, ya que cada maestrito actuó con su librito.

Para empezar, los números de vehículos secuestrados durante lo que va del confinamiento impresionan.

De acuerdo a los datos con los que trabaja el Sistema de Información Criminal (SNIC) del Ministerio de Seguridad de la Nación, del 20 de marzo al 19 de mayo las fuerzas federales secuestraron 4.502 vehículos en diferentes controles dispuestos por el Comando Unificado COVID-19 (Cuscovid). El 31% de ellos fue en territorio bonaerense, el 14% en Santa Fe, el 6,6% en Córdoba y sólo el 4,2 en la Ciudad de Buenos Aires.

Otro dato interesante: la flexibilización paulatina de la cuarentena se notó también en el índice de autos retenidos. Mientras que la primera semana se secuestraron 1.193 (uno cada 283 controlados), en la novena semana cayeron 55 infractores (un vehículo cada 6.285 controlados).

A estos procedimientos de Gendarmería, Prefectura Naval Argentina, Policía de Seguridad Aeroportuaria y Policía Federal (las cuatro fuerzas federales), hay que sumarles los secuestros que hicieron las policías locales en cada provincia. Clarín averiguó las cifras de dos territorios, los más importantes. En la Provincia de Buenos Aires, la Bonaerense decomisó 3.227 vehículos, contra 310 de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires.