Luciano Alt, el nene al que mataron dos veces y no pudo conocer a su hermanita

Luciano Alt, «Pichu» para su familia, era un nene de 6 años que destilaba alegría e inocencia. Estaba feliz porque iba a empezar la escuela y pensaba qué mochila usar. El 13 de febrero de 2016, jugaba a las escondidas afuera de su casa, en Villa Ballester (San Martín). Era sábado por la noche, era el festejo de su cumpleaños. Pero la celebración se transformó en una tragedia: un patrullero de la Policía bonaerense lo atropelló y lo mató.

Este lunes, en los tribunales de San Martín, los dos agentes que iban en la camioneta del Comando de Patrullas fueron condenados por el caso, aunque ninguno irá a la cárcel porque como les aplicaron penas menores a 3 años, no son de cumplimiento efectivo.

Luciano Alt (6), el nene que murió al ser atropellado por un patrullero de la Bonaerense en San Martín.

Jonatan David Godoy (26), el conductor del móvil, fue sentenciado a 2 años y 10 meses de prisión en suspenso, por “homicidio culposo”. Además, no podrá conducir durante 10 años. Juan Mateo Quintana (55), el acompañante, recibió 1 año por “incumplimiento de los deberes de funcionario público”. Así lo determinó el Juzgado Correccional N° 5.

El abogado de la familia, Marcelo Biondi, y la fiscal Ana De Leo, habían solicitado una pena de 4 años y medio para Godoy, y de 2 años para Quintana. Según informaron desde el Ministerio de Seguridad bonaerense, ambos fueron desafectados de la Policía.

«Se les aplicó el rango penal que da la ley, por incumplimiento de los deberes de funcionario público. El problema es la ley, que es una escala penal muy baja«, sostuvo Biondi.

Analía Muñoz (39), la mamá de Luciano, lamentó: «Yo iba a tener una respuesta para sus hermanos, y ahora la respuesta es que no hubo justicia, en este país quien mata no paga las consecuencias«. Para la mujer, «hay que aumentar las penas». Y advirtió que «acá hubo una muerte cometida por dos policías asesinos».

Por su parte, Pablo Alt (39), papá del nene, a quien había hecho fanático de Racing, reclamó que «le den cumplimiento efectivo» a la pena de prisión aplicada a los dos policías y «que cambien las leyes».

Luciano Alt (6), el nene que murió al ser atropellado por un patrullero de la Bonaerense en San Martín, junto a su papá Pablo.

«Hubo una actitud muy sobradora por parte del acompañante durante el juicio. Me dio asco verlos a los dos. Ellos pueden seguir con su vida, y yo no lo tengo nunca más a mi hijo«, completó entre sollozos.

El episodio ocurrió alrededor de las 23.30 del 13 de febrero de 2016, en la esquina de las calles Agustín Álvarez y Mendoza, en inmediaciones de un barrio conocido como villa La Rana, del partido de San Martín, donde se estaba celebrando un corso de carnaval.

Según la familia del nene, la camioneta de la Bonaerense atropelló a su hijo, que jugaba en la calle con otros chicos, por imprudencia: ellos aseguran que el móvil iba sin luces y sin sirenas. La versión que dieron los agentes es que Luciano «salió de atrás de un auto» y cruzó la calle «sorpresivamente».

Según este relato, el vehículo viajaba a una velocidad de «16 kilómetros por hora» en un patrullaje de rutina. «Estaba circulando por la zona sin perseguir a nadie y con las luces encendidas», remarcaron. Y agregaron que los policías bajaron de la camioneta y subieron a Luciano a otro patrullero que llegó a los pocos minutos con el cual lo llevaron a un hospital zonal.

Allí, como consecuencia de las lesiones sufridas, el nene finalmente murió. Los familiares de Alt, sin embargo, sostienen que, tras embestir a Luciano, el patrullero siguió de largo sin prestarle asistencia. Pero no sólo eso; también dicen que la camioneta iba a una velocidad como si estuviera persiguiendo a alguien.

«Iban siguiendo un auto, pasó un patrullero que venía a no sé qué velocidad con las luces apagadas, sin sirenas y aceleró de repente», relató entonces Analía.

Diego Milito y el reclamo por Luciano Alt (6), el nene hincha de Racing que murió al ser atropellado por un patrullero de la Bonaerense en San Martín.

De acuerdo a las pericias, la camioneta circulaba a una velocidad de entre 47 y 53 kilómetros por hora al momento del impacto, en un lugar donde la máxima era de 40 kilómetros.

La madre contó que le dio un beso a Luciano y que él estaba «todo golpeado, empezó a vomitar, le sangraba la nariz y la oreja». Cuando se produjo la muerte, estaba embarazada de tres meses. Luciano siempre decía que quería que fuera una nena. Ya tres hermanos varones. Lucero, la beba, no llegó a conocer a «Pichu».

La instrucción del caso estuvo a cargo de la fiscal Ana De Leo, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 4 del Departamento Judicial San Martín. El juicio había sido suspendido un día antes de la audiencia, luego de que la titular del Juzgado Correccional N° 1, Liliana Innocenti, solicitara licencia porque su esposo estaba enfermo.

Ocho días antes de la muerte de «Pichu», a nueve cuadras de distancia, un patrullero de la misma fuerza de seguridad atropelló y mató a Beatriz «Betty» Zampella (81).

Beatriz Zampella tenía 81 años.

Iba de contramano, sin sirena y a más de 100 kilómetros por hora. De acuerdo con el parte oficial, la camioneta policial iba a un banco por un alerta sonoro de movimiento.

En este caso, el conductor fue condenado por «homicidio culposo» a 4 años y 6 meses de cárcel. Por el mismo delito fue sentenciado su acompañante: recibió 3 años por parte del Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Martín.