Boca, como en casa

Pasa en muchos lugares del mundo. Un argentino deja su tierra natal, elige una ciudad del globo terráqueo y abre un restaurant con todo el color de sus orígenes. Marcos, en este caso, es una marplatense que se radicó hace 30 años en Seattle y tiene una parrilla que se llama Boca. Y el domingo por la noche, tuvo al plantel de Boca.

«El gusto de Boca. Nuestro personal cordial y experimentado lo tratará en una ocasión memorable con un servicio impecable y el gran sabor de Boca», dice el menú xeneize del resto bar & grill, junto a imágenes de los típicos conventillos del barrio de La Boca, cuadros de Lionel Messi y Diego Maradona.

El plantel de Boca disfrutó de forma exclusiva de la parrilla, ya que fue cerrada para que cuerpo técnico y jugadores estuvieran tranquilos, y comieron empanadas, entraña, asado y postre, todo supervisado por la nutricionista del club, Karina Gavini, quien fue un día antes a ver el lugar y probar el menú y luego asistió más temprano que los futbolistas.

La reunión sirvió para distender un poco luego de una semana en Cardales, otra en Ezeiza y los largos viajes por Estados Unidos, entre Miami, Nueva Jersey y Seattle. Y, a diferencia de lo que pasaría en Argentina, apenas Carlos Tevez firmó unos autógrafos a la salida a unos mexicanos que lo reconocieron.

En medio de un buen clima, antes de irse la delegación xeneize regaló unos souvenires y firmó una camiseta para que quede de recuerdo en el restaurant Boca.