Exclusivo: así está la Bombonera para el martes

Ahí está la Bombonera, reluciente con su azul y amarillo vibrante, enmarcada donde siempre, como pico más alto de La República de La Boca. Tranquila y pacífica. Deshabitada desde hace más de seis meses. Sin recibir siquiera recibir un entrenamiento y mucho menos, un partido. Volver a verla será el goce máximo para los hinchas de Boca, de acuerdo a lo que ya empezaron a palpitar y demostrar a través de las redes sociales. Y en Olé te la mostramos en exclusiva, con fotos y videos tomadas desde un dron que la sobrevoló en la antesala del partido del próximo martes frente a Libertad, por la quinta fecha del Grupo H de la Copa Libertadores.

El último partido jugado ahí, en el Templo, fue el 10 de marzo, cuando Boca goleó 3-0 al DIM, cuatro días antes del 4-1 sobre Godoy Cruz en Mendoza por la Copa Superliga, cuando se cerró la competencia para los equipos argentinos. Luego vendrían los cinco meses sin entrenamientos presenciales y los seis sin partidos oficiales. Hasta esta vuelta de la Libertadores.

En este tiempo, el campo de juego pasó por distintas etapas. Primero se lo vio amarillento y algo seco en la primera parte de la cuarentena, en las semanas de fase 1, producto de un combo entre la falta de mantenimiento y un resembrado que justo se había realizado. Después, ya en los últimos meses, se lo empezó a trabajar para recuperarlo y ponerlo a punto. Y desde que la Conmebol oficializó las fechas del retorno, llegó a un verde reluciente que espera por las líneas de cal.

 

La Bombonera desde el aire, lista para la vuelta de la competencia. Foto: Mario Quinteros

En las tribunas, el cambio principal que el club estrenará el martes serán las butacas azules en la platea baja, en reemplazo de las viejas celestes que poco tenían que ver con los colores xeneizes. A ritmo pandemia, hace un mes empezó la remoción, impermeabilización y colocación de los nuevos asientos. A este fin de semana, todavía faltaban poner las últimas sobre el córner más cercano a la histórica popular local.

Más allá de que puedan completar o no en estos días, el partido de este martes será sin público, como todos los que se vienen disputando en la Libertadores y con apenas 276 personas como límite máximo de asistencia entre las denominadas áreas de competición, puertas de acceso, salas de control y zonas de TV.

¿Cuándo fue la última vez con la Bombonera vacía? En el 2015 lo hizo en dos oportunidades, cuando el Ministerio de Seguridad de la Nación aún no había levantado la clausura por el episodio del gas pimienta contra River, en la vuelta de los de octavos de final de la Libertadores de ese año. El primero, inmediatamente después a la descalificación de la Copa, fue contra Aldosivi y terminó en goleada 3-0 en contra. Y el siguiente, luego de un encuentro por Copa Argentina y otro de visitante, fue 4-0 a Newell’s.

Ahora, el Templo recibirá a Boca después de los dos triunfos como visitante, uno ante Libertad en Paraguay (2-0) y otro contra el DIM en Colombia (1-0), con la posibilidad de asegurar la clasificación a octavos con un punto y el primer puesto en caso de ganar, eso sin depender de ningún rival.

Será raro, extraño, distinto. Si ya cuesta ver cualquier estadio del continente sin público, con efectos de sonido agregados por la transmisión, mucho más lo será en la Bombonera, escenario por excelencia para noches de Copa Libertadores. Porque no son pocos los que dicen que Boca, la Bombonera y los hinchas forman un trío amoroso imposible de separar. Hasta esta pandemia.