Boca, contra el Inter de Coudet y llave dura

Miguel Angel Russo y Juan Román Riquelme. Juntos. Frente a una TV en el Centro de Entrenamiento de Boca en Ezeiza. Así siguieron el sorteo de los octavos de final de la Copa Libertadores y conocieron el rival que tendrá el equipo el 25 de noviembre en la ida y el 2 de diciembre en la vuelta, ambos a las 21.30: Internacional de Brasil, uno de los rivales más complicados de entre los segundos, con Chacho Coudet en el banco y varios argentinos dentro del campo de juego. Y, sin dudas, la llave de la muerte

La dificultad del rival se apoya en varios aspectos que no tienen discusión: es uno de los equipos que fueron campeones de la Libertadores (2006 y 2010); no de casualidad va primero en el Brasileirao de Serie A con los mismos puntos que Flamengo y por encima de Atlético Mineiro, San Pablo y Santos; de por sí los rivales de Porto Alegre suelen ser duros por una característica natural de los gaúchos, y se le suma la presencia de muchos argentinos en el plantel, entre ellos Coudet y D’Alessandro, con su pasado en River y el morbo que eso va a generar, además de Víctor Cuesta, Damián Musto, Leandro Fernández y Renzo Sarabia (lesionado).

El único punto flojo del equipo, que entró tras superar dos rondas de repechaje contra Universidad de Chile y Tolima, es que tuvo un andar muy irregular en el Grupo E que compartió con Gremio: avanzó con apenas ocho puntos (dos victorias, dos empates y dos derrotas) y de sus últimos tres partidos perdió dos e igualó uno.

Pero no termina ahí: a Boca le tocó el lado más complicado de la llave. Si supera los octavos, lo esperará en cuartos el ganador de Flamengo y Racing, el vigente campeón y un clásico argentino. Un verdadero campo minado en el camino hacia las semifinales, donde iría con los que avancen de los duelos Santos-Liga de Quito y Gremio-Guaraní. Es más, del lado xeneize sólo un equipo no ganó la competencia y es el paraguayo dirigido por Gustavo Costas, entre los demás suman 18 títulos continentales.

Por su parte, River y el mejor clasificado Palmeiras van por el otro lado. El equipo de Marcelo Gallardo arrancará contra Paranaense, que no es lo que era y viene a los tumbos, y luego en cuartos tendría al ganador de Libertad-Nacional. Una llave mucho más accesible en la previa.

Así y todo, en el búnker xeneize en Ezeiza, Miguel y Román eligieron tomar con tranquilidad el resultado del sorteo. «Conformes». «A Russo en Porto Alegre le fue bien», agregaron con una sonrisa, recordando la final del 2007 contra Gremio. Y señalaron que los que deben estar preocupados son los rivales…

Boca, con toda su chapa, viene de ganar con cuatro victorias y dos empates el grupo H con 14 puntos, siete de diferencia sobre el escolta Libertad y el tercero Caracas, y avanzó como el quinto mejor primero, lo que le dará la ventaja de definir de local en los cruces con los que clasificaron más abajo a medida que avance la competencia. Por encima, sólo tuvo a Palmeiras, Santos, Flamengo y Nacional.

De hecho, con esta clasificación, son 16 seguidas en los octavos de final, de las cuales pasó a cuartos en 13 de 15, es decir el 86,6% de las veces. Las únicas dos veces que mancó después de salir de la zona de grupos fue en el 2009, ante Defensor, y en el 2015, ante River, con el episodio del gas pimienta de por medio.

Por las dudas, ante esta llave de la muerte, Russo ya estrenó el jueves en la Bombonera un piloto que causó furor entre los hinchas por el parecido con el que usó en varios partidos de la Libertadores 2007 y con el que levantó el trofeo. Y espera volver a levantarlo.